El departamento (Primera parte)

Mi nueva entrada quiere tratar sobre un asunto delicado: el trabajo en equipo. Voy a enfocarlo desde diversos puntos de vista. En primer lugar, las dichosas programaciones. En mi centro somos entre 7 y 8 compañeros en el presente curso. Y una de las prioridades burocráticas con las que se debe cumplir al principio de curso, es con la revisión, ajuste y actualización de las programaciones didácticas. No voy a entrar en el fondo de la cuestión sobre la idoneidad de la elaboracion de un documento, prescriptivo y obligatorio, pero de dudosa funcionalidad práctica : debe marcar nuestro día a día, pero carece de la flexibilidad necesaria para adaptarse, precisamente a esa casuística de nuestro quehacer. Esta frase tan rimbombante, me enlaza, precisamente con el proyecto flipped que voy a poner en marcha, ya que me asaltan numerosas dudas al respecto. Como soy profe de Historia no puedo evitar echar mano de una analogía que viene como anillo al dedo. Los virreyes españoles en las colonias americanas seguían una consigna de gobierno que en el fondo intentaba conciliar las ordenanzas, leyes y mandatos de su rey en Castilla, con la realidad del territorio que ellos conocían bastante mejor que su Majestad, es decir: “Obedezco pero no cumplo”. No hablo de desacato legal contra una obligación que como funcionarios que debemos cumplir, pero si hablo de cierta laxitud, que en el caso de la metodología flipped creo que es necesaria. Los ejemplos, cada vez más numerosos, de experiencias flipeantes, me hacen ver que muchos compañeros, al finalizar sus respectivos cursos hablan de una consecución de objetivos programáticos. Repito que no estoy obsesionado por ello, de hecho nunca lo he estado, pero una preocupación que en breve tendré que lidiar con mis compañeros de departamento, tiene que ver con el hecho de hasta que punto voy por libre respecto a los parámetros establecidos en nuestras programaciones. En nuestro caso, siempre hemos tenido muy en cuenta el respetar y coordinar los criterios de calificación y de evaluación. Si introduzco las rúbricas ( y pienso hacerlo), la evaluación de todo tipo de intervenciones de los alumnos, si se valora con porcentajes distintos los exámenes  (se que queda más cool hablar de pruebas escritas, pero a mi siempre me ha gustado llamar las cosas por su nombre)… Podría generar una tensión, que quiero evitar. Supongo que la clave es explicar a mis compañeros muy bien lo que quiero hacer y conciliar y consensuar diferentes puntos de vista. Este asunto y su evolución lo compartiré en breve.

De momento lo dejo aquí, me gustaría poder conocer la experiencia de otros compañer@s sobre este tema. Además de conocer como se ha manejado la situación con equipos directivos: ¿apoyan iniciativas así? ¿Muestran actitudes, vamos a decir, en el mejor de los casos, dubitativas? .

PD. Quisiera aclarar un comentario de la entrada anterior. Al referirme a la infografia sobre el flipped de aula planeta, y decir que “no ayuda”, me refería a la impresión de pánico que en el rostro de los escépticos puede provocar dicho compendio de herramientas digitales, solamente éso.

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