NERVIO Y ANSIA (II)

Hace justo un año publiqué una entrada con este titular. Reflejaba el momento previo a la acción. Estaba punto de presentarme a los alumn@s, con una presentación en pdf en la que mostraba en qué consistía lo que iba a hacer “con ellos” y “cómo iba a hacerlo”. Una sensación de vértigo, de salto al vacío, que por otra parte, me motivaba a hacerlo pese a lo desconocido. Dejar atrás mi “zona de confort” y lanzarme a una piscina, en la que no veía el agua. Pero lo hice.

Curiosamente la sensación se repite. Hace unos días, alguien muy cercano, me preguntaba: ¿Ya tendrás todo preparado, no? Y mi respuesta no se si era la que esperaba: “Estoy revisando los vídeos, algunos rehaciéndolos, preparando los cuestionarios en google (dejo moodle: y todo lo tenía ahí), organizar contenidos y viendo como encajo todo este embrollo con las programaciones”.

No soy ni mejor ni peor docente por ello, sólo sé que debo “afinar”, “ajustar”, “diseñar”, “retocar”, “crear”… todos los materiales que hacen que ésto funcione. LLeva su tiempo, por supuesto, pero de la misma manera que cualquier profesional que debe enfrentarse a nuevos retos, o al menos asegurarse que las cosas, pueden, en el peor de los casos, funcionar igual que el año anterior, se toma un tiempo en ello. Yo aspiro a que funcionen mejor.

La experiencia es un grado, y sé dónde debo hacer hincapié, reforzar estrategias de trabajo, organizar los contenidos y plantear retos a mis alumnos. Y en este sentido, no es necesario ser un superhéroe ni nada parecido, sino tan sólo aprovechar aquello de válido y que sabes que ha funcionado, junto con lo que otros compañeros te puedan aportar, ya que a su vez ese feedback también lo generas con tu experiencia.

Pero a lo que iba… Hace unos meses oí a un compañero en ésto del flipped, que… “Se tarda aproximadamente unos 3 años en tener un curso completo y funcionando”. Es posible, pero el reto del segundo año, y realmente lo que más me emociona, es volver a ver las caras de mis alumn@s, al ponerles en el proyector un “pantallazo” con Bart Simpson boca abajo.

Mis alum@s, el curso pasado pasaron del escepticismo… “De dónde ha salido éste!”, a la valoración más positiva que podía imaginarme en muchos de ellos. La clave del éxito, y que espero que se repita, son nuestos alumn@s, capaces de aprender, enseñar, mostrar unas habilidades, una originalidad y unos recursos que hacen que nos sorprendan. Me da igual si lo llamamos clase al revés, aprendizaje basado en proyectos, constructivismo, o aprendizaje intuitivo. Es evidente, que si algo aprendí el año pasado, es que dándoles la opción, superan con creces tus expectativas.¿Tod@s ellos? ¿Consigues que el 100% de los alumn@s se impliquen en esta aventura? He de decir, que muchos más que de un modo más convencional, y muchos más de lo que alguno podría llegar a creer.

Este curso a diferencia del anterior, se me presentan varios retos, ya que los grupos que imparto han cambiado. Si el año pasado tuve tres niveles (2º eso, 1º de bachillerato y 2º de bachillerato), en éste, lo dejamos en dos: 1º y 2º de bachillerato, en este último caso, con dos grupos de alumnos. Por tanto, se me plantean, nuevas posibilidades y situaciones desconocidas. Completo horario con un grupo de 4º del Programa de Refuerzo (CV). Es más, pienso ir introduciendo en este grupo, formas de trabajo que se acerquen a un planteamiento de metodologías activas.

También, y un aspecto muy a tener en cuenta, es la sinergia muy positiva que se respira en mi departamento, en el que nuevas incorporaciones de compañeros jóvenes con ganas de buscar alternativas (reconozco que echaba en falta “el empuje” de jóvenes docentes con hambre de hacer cosas distintas -no voy a decir “innovar”, ya que puede que alguno identifique juventud, con innovación. Pero por cierto, si a esa edad no se hace, ¿cuándo?), así como compañer@s que compartimos andanzas desde hace años, están “vislumbrando” una realidad evidente, y la búsqueda de alternativas.

Poco a poco y mostrando lo realizado, intercambiando ideas, y buscando soluciones puede llegar a un clima muy motivador en un elemento central de nuestro trabajo. EL DEPARTAMENTO DIDÁCTICO. No podemos ser islas, tampoco podemos parar de aplicar algo, que por otra parte, encaja en el marco actual (ver recomendaciones metodológicas de la LOMCE), pero por supuesto, se debe aceptar sugerencias, otros puntos de vista, que dejando fuera etiquetas,pueden ayudarnos y mucho. El día que me crea el más “listo” del departamento por hacer lo que estoy haciendo, lo dejo.

Así que aquí me encuentro, retomando esta “guía para el profesor flipped”, para volver a contar aquello que en el día a día me vaya surgiendo. Con renovadas energías y con la idea clara, de que lo más importante en un curso, en el que tenemos reválidas (de pega, pero reválidas), aplicaciones normativas, nuevos retos… el “nervio y ansia” por empezar y que mis alumn@s “aprendan haciendo” es mi leit motiv. Hace unos días en twitter planteaba una cuestión de “temor” ante el nuevo curso. “Sin selectividad y sin saber en qué consiste la revalidad, ¿qué les decimos a nuestros alumnos?” Una compañera me contestó de manera rotunda y sencilla: “Vamos a aprender historia”. No puedo estar más de acuerdo en el evidencia.

PD. Sigo descubriendo más y más docentes que comparten su ilusión por su trabajo y la manera en la que lo hacen. Como decía alguien ese “claustro virtual”, rico en matices, opiniones diversas, en el que puedes encontrar ayuda, inspiración, apoyo… así como reflexión, revisión autocrítica y análisis.

PD2. Feliz comienzo de curso a tod@s. Y mucho ánimo.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s