¡Vaya trimestre! (II) Dedicado a los alumnos.

Tal y como señalaba en la entrada anterior, si el trabajo de este trimestre con docentes de toda condición y localización ha sido intenso, no menos lo ha sido el de los alumnos, de un modo absolutamente “bidireccional”. Un camino de ida y vuelta, preparando las unidades didácticas, y a la vez, el fruto de su aplicación en el aula, visible con el resultado de mis alumnos.

Pues bien, fruto del trabajo anteriormente señalado de colaboración y de creación con mis compañeros virtuales, este trimestre ha sido uno de los más sorprendentes, de los más creativos y estimulantes en mucho tiempo. Afortunadamente, al margen de mi experiencia como docente, este comentario es resultado de la opinión de mis alumnos, a tenor de lo que van narrando y contando en sus cuadernos de bitácora de su asignatura de HE.

Los alumnos durante este trimestre (incluyo el período comprendido entre el final de la segunda evaluación -mediados de marzo- hasta las vacaciones de Semana Santa) me han demostrado que son: guionistas, diseñadores, decoradores, técnicos de sonido, de vídeo, actores, periodistas, cómicos, investigadores, dibujantes, escritores, pintores, redactores, políticos, militares, miembros del clero, revolucionarios, geógrafos… ¿En qué medida? ¿Cómo lo he averiguado? E incluso, ¿cómo lo han averiguado ellos mismos?

Haciendo un cómic, preparando y llevando a cabo un debate, creando un vídeo, diseñando mapas virtuales, preparando exposiciones, elaborando guiones, vestuario, creando efectos de vídeo y de sonido, e incluso de maquillaje, buscando nuevas herramientas digitales, que ni yo conocía para conseguir lo que ellos querían hacer, preparando sus propios exámenes, exponiendo en público, haciendo presentaciones…

Es posible que me deje alguna cosa por el camino. Mis alumnos me han SORPRENDIDO, y yo diría que incluso se han sorprendido ellos mismos. Una alumna decía en su blog, “¿Aprender historia haciendo un cómic? ¿Qué …qué????” Otra comentaba: “Cuando llegó la hora del examen, todo lo recordaba, y no me resultó difícil” Y en muchos blogs aparece un comentario llamativo: “Nos hemos divertido haciéndolo”.

Supongo que algún lector pensará: “Ya estamos con otro profesor que cree que sus clases deben ser “solo” divertidas, sin valorar el esfuerzo”. Es más, es posible, que yo no hace demasiado tiempo, dijera o hiciera algún comentario similar. Pues lamento contradecir a ese hipotético lector o lectora, porque todo lo realizado implica un esfuerzo considerable.

La cuestión es qué esfuerzo, cómo y lo más importante, para qué.

Mis alumnos de Historia de España de segundo de bachillerato y de HMC de 1º de bachillerato para conseguir lo que han conseguido han tenido que….

1.- Leer, leer mucho.

2.- Extraer información (no siempre es fácil).

3.- Redactar (guiones, exámenes, presentaciones…)

4.- Sintetizar y resumir (por ejemplo en las viñetas de los cómics, o en los diálogos de los vídeos).

Pero también…

1.- Discutir (en el buen sentido del término: tomar decisiones, por ejemplo)

2.- Debatir…

3.- Investigar (en la red, especialmente)…

4.- Diseñar…

5.- Compartir…

Y prácticamente un montón de verbos más que coinciden con los “habilidades” ocultas o latentes de mis alumn@s. Por tanto, es difícil llegar a pensar que no ha habido esfuerzo… y en muchos casos, con “sufrimiento” incluido.

Y todo… ¿Para qué? De una manera sencilla diría, que PARA APRENDER HISTORIA. Si hilamos más fino, PARA QUE NUESTROS ALUMNOS SEAN COMPETENTES. Y si somos realistas, además habría que añadir, y especialmente para mis sufridos alumnos de 2º de bachillerato APROBAR EL EXAMEN DE LA PRUEBA DE ACCESO A LA SELECTIVIDAD DE LA ASIGNATURA DE HISTORIA.  Si ésos son los objetivos que nos debemos plantear para responder al para qué, creo que vamos por el buen camino.

Ojalá todo fuera luz y color pero no lo es. Ya el año pasado señalaba que mi experiencia “flipped” debía estar avalada por los resultados. Unos resultados que en segundo de bachillerato los marca una prueba, un examen, que tiene un peso considerable dentro de la evaluación (60%) y el restante 40% (todo el trabajo realizado, “cuantificado” y “evaluado” con sus rúbricas correspondientes, así como todo tipo de elementos que me dan una visión amplia del trabajo realizado así como de los estándares superados y las competencias adquiridas).  No es fácil buscar ese equilibrio, teniendo en cuenta que como alguna alumna me señalaba y algún comentario yo hacía en ese sentido, a algún compañero: “A nuestros alumnos, convertidos en  códigos de barras, les van a “medir” en un examen, sin más, en el que tendrán que demostrar entre otras cosas, sus conocimientos, habilidad narrativa, vinculación de un documento histórico con su contexto, capacidad de síntesis y de análisis de fuentes históricas… Para que al final todo quede reducido a un número”. Pues bien, así es. Y todo el trabajo realizado por mi con mis alumnos, igual que el de mi compañero de departamento que se encarga de los otros dos grupos de segundo de bachillerato, tiene un objetivo bastante terrenal, y casi despojado de cierta épica o no. Alcanzar la nota más alta marca la diferencia entre el éxito y el fracaso. ¿De verdad?

Yo diría que el “trayecto” para conseguir dicho objetivo, también forma parte del éxito y del fracaso. Y en esa travesía que implica ir superando retos, desafíos, tanto en compañía de tus compañer@s, como en solitario, también debe formar parte de todo el proceso.

Quisiera poder decir, que el 100% de mis alumnos han obtenido fantásticas notas en el examen de evaluación (solo uno al trimestre)… Pero no. Y por cierto, ¿alguien lo consigue? Y aquí es donde se observa cierta disparidad según el perfil del grupo (ciencias, humanidades…), y por supuesto, del alumno. Los datos y las estadísticas son las que son, y aunque no quiero caer en cierto maniqueísmo de “letras” y “ciencias”, los datos, cualitativos y cuantitativos, son llamativos. Los alumnos del bachillerato de ciencias han obtenido mejor calificaciones, y en general, han superado sin problemas el examen y la evaluación, incluso con exámenes brillantes. Por cierto, alumnos, que también responden perfectamente a lo que se les exige en otras materias. Este aspecto tiene un par de comentarios en forma de pregunta. Por un lado, ¿éso quiere decir que los alumnos “buenos” también funcionan si se les cambia la metodología? Parece ser que sí. Pero, por otro lado, aquí viene la pregunta del millón, ¿eso quiere decir que los alumnos que no funcionan de una manera “convencional” tampoco lo hacen de este modo? Afortunadamente y siendo absolutamente sincero y franco, la respuesta la encuentro, curiosamente en el otro grupo. En el de ciencias sociales. De hecho, si de resultados se trata, resulta más difícil encontrar resultados tan brillantes. Mis alumnos han superado el examen de evaluación con más dificultades, y por supuesto, hay suspensos.

Haciendo nuevamente referencia al curso pasado, éste era un asunto, al que le daba vueltas y vueltas… Si buscando una metodología más motivadora, que aprovecha unos recursos y unas dinámicas de trabajo conseguía resultados similares… ¿Qué sentido tenía hacerlo? Tanto mi compañero de departamento como yo mismo, aunque por caminos muy distintos, queremos hacer ver al alumno que el trabajo diario, es esencial y ello solamente es posible, si el alumno ve en ese esfuerzo, una cierta recompensa. Y si de recompensas hablamos, los alumnos solo la encuentran en las notas que ayudan a conseguir un objetivo. Por cierto, estrategia, que utilizan el 99% del profesorado. De ahí, que a la larga, se puede conseguir un resultado aceptable y que estadísticamente también lo es. ¿Se camufla la realidad así? Yo diría que no. Al no ser que pensemos que solamente el examen puntual mide lo que mis alumnos han aprendido.

También me llama la atención, que en el grupo de ciencias, que desde el principio se podía autodefinir como individualista y enormemente preocupado por las “notas”,  ha asumido mejor dos variables dentro de mi día a día: el aprendizaje cooperativo (han aprendido a trabajar en equipo y apoyarse unos a otros -siempre hay salvedades, por supuesto-) y a no estar tan obsesionados por una calificación, que saben que más pronto que tarde acabará por aparecer. En el otro grupo, la realidad es “bastante más dura”.

Repartamos responsabilidades. Además es un buen momento para sacar a la luz, determinados “defectos” que hay que corregir.

1.- El trabajo en el aula. ¿Se aprovecha al 100%? Pues… No. Hay una frase que mis alumnos saben que odio. “Ya nos hemos repartido las tareas, y lo haremos en casa”. NO, NO, NO. ¿Qué diferencia hay entonces entre deberes, trabajos y tareas que al no hacerse en el aula, se hacen fuera de ella? ¿Cómo les puedo ayudar? ¿Cómo solucionan problemas entre ellos? ¿Cómo aprenden unos de otros? Mis alumnos ya saben que “eliminar tiempo de explicación”, para sustituirlo por tiempo de “dudas”, “revisión”… Nos da un elemento precioso: el tiempo. Obviamente, no sería realista pensar que absolutamente todo se puede concluir en el aula. Una gran parte sí. Y mis alumnos reconocen mi “flexibilidad” en los plazos de entrega. Así como saber elegir el momento adecuado para determinados proyectos (sin presión de exámenes, posibilidad de reunirse…) Por otra parte las posibilidades de trabajar online y colaborativamente permite culminar proyectos, con un uso razonable del tiempo fuera del aula. Pese a esta realidad… No hay un uso “intensivo” del tiempo. Es curioso, que los propios alumnos lo reconocen, cada vez que iniciamos una aventura, y les hablo de este aspecto. Afortunadamente, y pese lo señalado, en muy pocas ocasiones, y en muy contados casos, ha habido problemas de entrega de trabajos. Pero al ser un resultado de grupo, el conjunto del grupo ser ve afectado. Al final…. sale.

2.- Trabajo en equipo. Ya lo he señalado tantas veces, que sin ánimo de repetirme, no me extenderé. Pero aquí, está la clave de todo. FC es trabajo en equipo. ABP es trabajo en equipo, ya que solo de ese modo nuestros alumnos colaboran,dialogan, toman decisiones y resuelven creando. He tenido resultados fantásticos gracias al trabajo en equipo, y me encanta que ellos mismo así lo reconozcan. Pero como en todo hay excepciones: alumnos que no cumplen con sus compañeros, que no asumen la responsabilidad de la parte propia, que faltan a clase ocasionalmente, o que sencillamente no contestan en su grupo de whasapp… La decisión que he tomado es casi “quirúrgica”: sino sabes trabajar en equipo, te quedas fuera. Da explicaciones a tus compañeros y si asumes otra actitud, de ellos depende. También, hay que evaluar, por una parte la aportación individual, y por otra el resultado colectivo. Además ellos se evalúan, y deben asumir lo de “compañeros dentro del aula, colegas fuera”. Frase que ya he señalado en este blog. Aquí sigo aprendiendo: se ha de aplicar más dinámicas de trabajo que favorezcan la interacción, y volviendo casi al principio de curso haciendo ver y fomentando el trabajo en equipo. Un trabajo que da más que quita. Los alumnos que ven que funciona, los tengo ganados para la causa. Y aquellos que funcionan muy bien con un determinado grupo, me piden seguir en él. Adivinad quiénes quieren cambio de grupo…

3.- Los vídeos. Los famosos vídeos. Cuando descubrí el FC, me pareció de una lógica aplastante y enormemente útil. ¿Un profesor particular en cada casa y atendiendo a la diversidad de cada alumno, gracias a que pueden verme todas las veces que quieren, en vídeo-lecciones que para mi son mi versión en vídeo? Y luego en clase, tiempo para hacer lo que quisiera (?). Genial. Ahora bien. Mis alumnos entienden los vídeos como “deberes”. No voy a entrar en ese tema ahora, pero solamente una cuestión: tienen que decidir cuándo quieren verlos, con una antelación lo suficientemente amplia para que no sea una tarea para el día siguiente. Es verdad, que mucho se puede discutir sobre este punto:  el formato, el tipo de preguntas, la cantidad, duración… Pero lo que lamento, es que no vean al vídeo como algo más: el recurso que les puede ayudar a afianzar, aclarar, revisar… datos e información relevante. Traducido, una vez lo han visto y contestado a las preguntas… Si te he visto no me acuerdo. Y por cierto, hay unos cuantos alumnos “irreductibles”, que parece ser que con ellos ésto no va.

Y a partir de aquí toca hablar de “mis responsabilidades”. Aplicando la metodología FC, es necesario ir ajustando, revisando, evaluando, el trabajo que se hace día a día, sin necesidad de caer en la autoflagelación, por una sencilla razón. Hace un par de años yo suspendía el 90% de alumnos en la primera evaluación, si bien al final la situación revertía (afortunadamente). Sinceramente, no recuerdo haber hecho tantas preguntas sobre mi trabajo, ya que la “culpa era de mis alumnos, que no estudiaban y se lo dejaban todo para el final”. Sin embargo aquí estoy ahora, viendo qu´puedohacer para que mis alumnos aprovechen al 100% todo el potencial de esta metodología: el trabajo con los compañeros, el tiempo en el aula y el material audiovisual.

Propongo 3 recetas (por cierto, sugeridas por ellos mismos):

1.- En los trabajos en equipo establecer dos calificaciones. Una en la que se valore la aportación individual, y otra al resultado global. Los alumnos no ven con buenos ojos, alguien, que se beneficia de un resultado global excelente sin haber hecho o participado como debiera. Por cierto, un alumno, me comentaba que no debería ser necesario, ya que para éso ya está el examen, que permite comprobar de manera individual lo asimilado. Y no le falta razón.

2.- Respecto al tiempo en el aula. La solución pasas por incidir más en actividades cooperativas que provoquen el aprovechamiento de ese tiempo. Revisar los vídeos, las dudas, y la creación de materiales puede articularse perfectamente con estrategias cooperativas sencillas. Sólo hay  un problema: el aprendizaje cooperativo puede ralentizar el día a día. Ajustar la temporalización y los proyectos a realizar puede solucionar este problema. Personalmente tomo como base de mi programación de HE el proyecto “La Feria de la Historia” de CEDEC, diseñado por Virginia Capilla, y que tanto por experiencia suya como propia es viable aplicarlo, culminando el propósito inicial de terminar el temario de nuestra asignatura.

3.- Y respecto a los vídeos. Una vez más la solución pasa por premiar su visionado. La aplicación Edpuzzle genera automáticamente una calificación en función de las respuestas acertadas o no. Yo ya tengo en cuenta dicha calificación en el cómputo global de notas. Un cuestionario en  socrative o google en el momento de repasar lo visto, también motiva con calificaciones directas y fácilmente cuantificables (la propia herramienta genera una hoja de cálculo con puntuaciones y calificaciones. Pero como he dicho, el problema no lo encuentro ahí (en un alto porcentaje, se cumple con el trabajo previo). Pero es verdad, que como dice Juan Pablo Sánchez, es necesario “trabajar” los vídeos, y precisamente las “capturas de pantalla” que los alumnos hacen de las respuestas de Edpuzzle, y que luego pasan a su cuaderno, no sé si es la mejor forma de hacerlo.  Tampoco debo generalizar, ya que algunos apuntes son geniales. Por tanto, el problema tiene que ver con algo tan sencillo de aprovechar ese material para visualizarlo cuando y como el alumno quiera, y generalizar un hábito, que es verdad que algunos alumnos tienen asumido, pero menos de los que deberían. Seguiremos investigando.

Para ir concluyendo esta extensa entrada…. A mis compañeros de centro cuando comentamos nuestro día a día casi siempre sale una frase como ésta: “He resuelto algunos problemas y me he creado otros”. Efectivamente, ¿problemas de comportamiento, de disciplina? De momento “ni están ni se les esperan”. ¿Alumnos aburridos que miran por la ventana de la clase esperando que pase el tiempo, o disimuladamente le echan un vistazo al móvil estratégicamente colocado en el pupitre? Pues la verdad me cuesta encontrarlos…

¿Merece la pena éstos quebraderos de cabeza? Realmente sí, porque hubiese sido muy difícil disfrutar durante este trimestre de lo que mis alumnos son capaces de hacer.

Y por último, merece la pena… Bueno que lo digan ellos:

 

“Sigo aprendiendo historia, creo que con esto basta para poder empezar la valoración positivamente. En este trabajo me he llevado la sorpresa de un antiguo compañero de grupo el cual se ha implicado bastante positivamente, e igual que en su día remarqué las carencias, hoy le felicito. Continuando con este apartado, mi grupo ha funcionado muy bien y creo que donde hemos disfrutado más ha sido elaborando el vídeo, dedicamos una mañana entera a la grabación en la cual nos dimos cuenta que aprender no tiene por qué ser solo memorizar; que tras unas cuantas tomas puedes aprender datos, yo me encargué de la edición del propio vídeo y doy fe de ello. Creo que todos nos involucramos en el proyecto con los recursos que teníamos. En resumen, aunque esto se vaya acabando, creo que puedo hacer un balance positivo para la prueba de dentro de dos meses y sobre todo para mis conocimientos históricos.”

“El otro día nada más llegar a clase el profesor empezó con algo que nunca antes habíamos hecho. Nos pilló a todos desprevenidos pero eso fue lo mejor. Pudimos darnos cuenta de los conocimientos que habíamos interiorizado sin tener que estar delante del famoso libro de texto memorizándolo todo. ¿Pero que fue lo que hizo? Simplemente empezó a preguntar grupo por grupo una serie de preguntas relacionadas con la presentación que habíamos elaborado de la que hablaré en otro post. Nos sorprendimos pues ¡habíamos aprendido historia sin memorizar! Y como dijo el profesor: ¿Pensabais que no se podía aprender historia haciendo? Sinceramente, el primer día que llegó a clase y nos dijo ésto pensé que no podría conseguirlo, ya que durante mis años educativos historia siempre había sido esa asignatura que lo estudiábamos todo de memoria, lo vomitábamos en el examen y al día siguiente ya no nos acordábamos de nada.”

” El otro día me puse a ver una serie que ya he visto, la volví a ver porque me gusta mucho, creo que ya la he visto 2 veces y no me había dado cuenta hasta esta tercera vez que casualmente trata de la época de la Segunda República española. Con esto y muchas más cosas me doy cuenta que estoy aprendiendo historia. Me siento muy bien porque yo antes era imposible que estudiara historia, me resultaba muy difícil pero ahora que estoy aprendiendo de verdad, me gusta muchísimo. Pongo un ejemplo, viendo la serie le pude explicar a mi madre de que trataba esa época y lo que sucedía, cosa que antes era imposible que hiciera.”


“Creo que he aprendido bastante estos meses en cuanto a Alfonso XII, XIII y a la Segunda República. Ya digo, no tenía ni idea de qué pasaba en esta época hasta ahora. Por lo tanto, no puedo hacer ninguna mala crítica acerca del trabajo realizado. Sinceramente, aprendo historia a base de hacer y hacer, y creo que ésto es algo que en un futuro podré utilizar como base.”

“Sinceramente este trimestre me está gustando más que el anterior y se me hace mas fácil aprender, no sé si es por el método o el grupo, la cuestión es que funciona. Para ser del todo sincera, no me gustaría que me cambiasen de grupo porque trabajamos muy bien y nos llevamos estupendamente. Con mi otro grupo se me quitaban las ganas de trabajar viendo el panorama, en cambio ahora solo tengo ganas de que llegue la hora de historia, es que uf es genial estar en el grupo con mi mejor amiga, la verdad es que con María no tengo reparo en preguntarle alguna duda o exigirle que haga su parte y demás. Ufffff ojalá Vicente no cambie los grupos!!!!!!!!!!!”

“La única valoración que puedo hacer es muy positiva, ya que en el examen pude comprobar que todo lo realizado durante el segundo trimestre había sido útil. Podía recordar la mayor parte de los datos sin dificultad alguna.”

“El Sábado fuimos  a visitar la Plaza Mayor, por la tarde, Damián, mi novio y a quien le gusta muchisimo la historia quería ir a ver el Palacio Real, los dos fuimos y entramos a verlo, y lo había visto antes pero no lo recordaba tanto. También visitamos la plaza de Isabel II, daba gusto ir  por los sitios y saber quién era y qué historia tenía en el  pasado. Por todos los lugares  había monumentos y estatuas dedicadas a personajes históricos que he dado durante este curso como Carlos III y Fernando VII.”

“La forma de trabajar esta unidad didáctica me está gustando bastante. Como ya dije en la otra entrada, comenzar a repasar los contenidos con Socrative es una idea genial. Creo también, que la elaboración de un informe en conjunto, como ya hicimos en la unidad didáctica de Isabel II, es una buena forma de aprender . Pero sin duda, lo que más me gusta es tener que explicar la parte asignada a mis compañeros. A veces cuando estudio me imagino que le explico las cosas a alguien para de esa manera ver si comprendo aquello que intento memorizar y con esta forma de trabajo puedo hacer eso, pero ahora sí, sin necesidad de utilizar tanto la imaginación.”

“Elaboración de un cómic para aprender historia? ¡¿Qué quéeee?! Lo más importante, como siempre, y por lo que estoy escribiendo ahora esta entrada, es aprender historia. Y de verdad, puedo concluir diciendo que lo que he aprendido no ha sido poco sino que además, ha sido aprendido de manera divertida y, efectiva. “

“De todos los trabajos y proyectos que hemos realizado a lo largo del curso, este ha sido el que más me ha gustado, Nos permite emplear nuestra imaginación, incluir algunas partes con cierto humor, y pasárnoslo genial realizando el proyecto. 
Pero como siempre, todo no puede salir como esperamos. Siguen habiendo problemas a la hora de realizar el trabajo, que hay gente que prefiere esperarse hasta el final del último día. En este caso me he sentido más afectada que en el resto de proyectos, porque el cómic se hacía en mi ordenador, y por lo tanto era la encargada de montarlo. Pero a parte de eso ha sido una experiencia genial.”
“Siempre intento que sea el más alto posible y en este trabajo creo que ha mantenido su línea, sigo aprendiendo a trabajar en equipo y creo que nunca voy a ser una experta por su complejidad, pero sí he conseguido avanzar mucho desde el año pasado.”

“Mantengo la misma opinión sobre el método que el profesor ha elegido para enseñarnos la asignatura. Me parece un método muy acertado. También querría comentar la implicación  en el proyecto. En mi opinión, se está trabajando de forma eficiente tanto en el apartado individual como en el colectivo aunque, como ya he dicho, se sabrá más en el apartado colectivo próximamente. “

“Sólo tengo palabras buenas para ésto, es una manera muy practica (y divertida) de aprender la historia de España, empleando los diferentes métodos que se ofrecen. El simple hecho de poder ver esa “clase” cuando tú quieras y las veces que quieras es algo que facilita muchísimo a los estudiantes. Y como no los diferentes trabajos (documentos, entrevistas etc), herramientas (twitter, classroom etc) , y juegos (kahoot)”.

“Siempre que va a empezar una cosa nueva que no sabes si va a funcionar es difícil empezarla. Desde luego, en nuestra clase sí funciona ya que casi todo el mundo está atento a las tareas, las entregas de éstas, se interesan por el grupo eta, y todo por un objetivo común: aprobar Historia. Como puse anteriormente en otras entradas estoy muy contenta de poder trabajar en grupo y tener la oportunidad, comparado con otros años, la Historia era aburrida y me dormía en clase. Esta manera hace que estemos atentos y con ganas de dar Historia ya que ahora es una asignatura divertida. ¡Ojalá fueran así todas las asignaturas!”

 

A disfrutar de las vacaciones.

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